Por un lado estás vos, hace como un año que apareciste en mi vida y volvés a mi mente de manera intermitente, que ahora se volvió bastante constante y eso me está molestando. Mal.
Después el otro vos... todavía más frustrante.
Las cosas que no dependen de uno son muy frustrantes, porque a pesar de todos los esfuerzos que uno haga para que alguien esté en su vida, ese alguien igual no está. Volviendo al primer "vos", ningún intento dio ningún resultado, simplemente desapareciste de mi vida no importa qué tanto trate yo de hacer que vuelvas. Asunto cerrado. Pero todavía es más frustrante algo que depende de uno, pero que no se puede cambiar. Yo me demuestro ser inmodificable, no cambio más. Lo fácil no me gusta, y no tiene una explicación racional. Algo que muchas personas quisieran tener está cerca y a mí no me basta. No es porque no sos lindo, me ha gustado cada cosa indefinida. No sé por qué es. No sé qué quiero, solo sé reconocerlo cuando aparece. Y vos no sos algo que quiero por más que me encantaría quererte. Siempre, SIEMPRE me pasa lo mismo.
Y después está el tercer vos, el menos entendible de todos. No-entiendo. Me molestó muchísimo tu ego, provocó algo indescriptible, es como si esa asfixia que siempre se despertaba (pero que no se despertaba con vos), la hubieras convocado con una simple pregunta. No sé si eso dio lugar a sospechar que a vos te pasaba lo mismo que a mí (lo que automáticamente te transformaría en "lo fácil") o si simplemente me rompió las pelotas que asumieras como una posibilidad que a mí me pasaran cosas tan fuertes. Honestamente, te juro que me fui al carajo poniendo lo que puse. No entiendo qué me pasó. Capaz que quise jurar Jari, y exageré absolutamente todo. Capaz que realmente lo sentí, no me acuerdo. Pero sé que a los hechos, no estás en mente como dice la entrada. Estás, a veces, de vez en cuando. Me resulta difícil describirlo (describirte). Ahora es como que me causaste mucho rechazo, tanto que tuve que apretar block en el msn. Típica reacción mía, no dejo de ser una pendeja.
Lo que más me gustaría saber es qué onda con el primero. Sos siempre el primero en todo, la primera cara que se me aparece. Pero no logro definir qué es lo que me pasa. Me cuesta creer que te QUISE. Que no sos una obsesión. Yo siempre definí querer como un sentimiento que provocaba que la felicidad del otro se tornara más importante que la propia. Pero a mí no me pasa eso con vos. Quiero tirar a esa otra brisca con la que estás por un quinto piso y dejarla pelada. Quiero que no te acuerdes de otro nombre que no sea el mío. Eso no es querer tu felicidad. Eso es querer apropiarme de vos, nada más.
Creo que toda persona a la que quise tuvo ese mismo factor común: la necesidad de que sea mi propiedad. ¿Qué mierda me pasa? Eso no es querer, es ser una trastornada. Tengo que aprender a separar.
Separo: amor de obsesión. Entonces, ¿nunca quise a nadie? No sé qué es peor.
Igual, no sirve separar en este momento. No sirve definir, diferenciar o ponerle nombre a los sentimientos. Ponele que no te quiero, que sos solo una obsesión más. Me seguís apareciendo hasta en los tenedores, me sigo acordando de vos hasta pensando en otra cosa. ¿Qué puedo hacer para arreglar eso? Porque la razón no lo arregla. Ya no me sirve racionalizar emociones, pensarlas y repensarlas. Analizarlas hasta el cansancio, hacer que pierdan sentido. Suenan estúpidas, solucionables. Pero no lo son, tu imagen sigue en mi mente y no hay ningún procesamiento racional que la saque. Ninguno. No hay nada que te opaque, seguís ahí arriba, inmóvil, intacto. No hay nada que pueda pensar que haga que te piense menos. No hay nada que pueda hacer, y es patético verme así, impotente ante mi propia memoria. Impotente ante algo que se supone que controlo. Pero ya sin darte cuenta, sin tener la más mínima y remota idea, lo controlás vos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario