6/21/2010

Stuck

A veces me pregunto si me estaré yendo a la mierda con esto, si lo que me pasa es real o no es más que mi imaginación. Si mi mente me está engañando al considerarte importante o si en verdad espero ver tu nombre como conectado. Si tu trascendencia en mi vida no es más que el resultado de la ausencia de alguien más.
Intento convencerme de que no, de que tu nombre en mi pantalla significa más que letras. Más que una palabra y más que una conversación. De que tus frases retumban en mi mente porque me provocan algo, aunque todavía no lo sepa explicar. De que tu presencia en mis pensamientos no es una excusa para sacar remover otros menos agradables de mi cabeza.
Pero a veces me viene la duda, y me pregunto... ¿Qué efectos puede tener una espera? ¿Podrá una espera hacer que me ilusione con cosas demasiado irrelevantes?
¿Hasta cuándo se puede esperar?
Siempre fui de las que quisieron todo ahora y ya, una caprichosa por definición, ansiosa y desconsiderada. Ahora ni eso, no me importa si es hoy, mañana o en 4 años. Ni siquiera me importaría saber que nunca me va a llegar. Solo quiero saber, si es que llega, cuándo. Porque no puedo sostener una espera indefinida. Necesito la seguridad, la certeza de que no espero en vano. De que se viene algo muchísimo mejor.
No sé si esta espera se termina con vos. ¿Sos vos lo que estaba buscando? ¿Sos vos lo que necesito?
Contra mi voluntad y como primer impulso me respondo que no. Sos lo opuesto a lo que siempre esperé, independientemente a lo que me hagas sentir acá y ahora. No puedo ignorar mis expectativas como si nada, no quiero que mi vida se transforme en una ironía: algo totalmente diferente a lo que siempre esperé. O incluso peor: en una conformidad forzada, en un alzheimer contenido. No me olvido de lo que fui, de lo que imaginaba y esperaba para mi futuro. No voy a rebajarlo a lo que encuentre por el miedo de no encontrar algo mejor.
Entonces surgen más dudas: ¿No serás lo mejor?
Siempre me pasa lo mismo: Le doy una oportunidad a alguien, me frustro porque no me conforma, lo saco de mi vida y, después, lo extraño. No quiero que me pase con vos, porque siento que sos diferente. Pero no sé si sos tan diferente como para mí. No sé si sos el diferente que busco ni el diferente que me alcanza, y creo que algo superior me condenó a vivir con esa inseguridad.
Ojalá fuera tan impulsiva en estas decisiones como soy con las palabras. Ojalá tuviera la mente más clara y menos parecida a un tornado, donde miles de pensamientos entran y rebotan; donde miles de ideas se frustrar al verse siendo totalmente contradictorias.
Y me acabás de hablar y no puedo evitar preguntarme si me equivoco en contestarte. En alimentar algo sin saber a dónde conduce. Pienso si estoy exagerando y no encuentro la respuesta.
Surgen tantas preguntas que no puedo responder, a las que ni siquiera puedo encontrarles un orden. No puedo escribir algo sin que parezca un quilombo.
¿Por qué no puedo decidirme? ¿Por qué no entiendo si realmente provocás en mí lo que necesitaba? ¿Qué es eso que tanto necesitaba? ¿Un entretenimiento? ¿Algo de qué hablar?
¿Por qué cuando pienso en que tal vez no me sirvas, que no me conformes, se me cierra el pecho?
Porque inevitablemente otra vez las respuestas me conducen a esperas indeterminadas, frustrantes. Me dirigen a lo mismo a lo que estoy acostumbrada: esperar sin saber hasta cuándo. A finales abiertos, que no logro concebir.
Es más fácil, menos doloroso, más conveniente, darte esta importancia ficticia, fantástica, imaginada, a aceptar que otra vez estoy inconclusamente estancada.

There was a time I used to pray
I have always kept my faith in love
It’s the greatest thing from the man above
The game I used to play
I’ve always put my cards upon the table
Let it never be said that I’d be unstable
It was just my imagination

No hay comentarios:

Publicar un comentario