Salís de mis pensamientos por 30 segundos y volvés a aparecer como si nada. Tu imagen me ataca constantemente. Sos omnipresente, flaco. No te banco más. Estás en todo lo que hago, en todo lo que digo. En cada palabra y en cada espacio, en cada mirada de alguien que no tiene nada que ver con vos. Yo me las ingenio para asociarte con todo lo existente, para verte hasta en los rincones menos pensados, para sentirte en los días más fríos. Para revivir los momentos en forma de recuerdos que sé que no van a volver, pero me esfuerzo en traerlos aunque sé que me lastiman.
A esta altura, tan lejos, no sé si fuiste real, si fuiste parte de mí o si lo sos todavía. Si fue verdad ese mes donde me sentí otra, distinta y mejor. Si existió esa frase por medio de la cual renuncié impulsivamente a todo lo que siempre había querido y ahora extraño y hasta dudo de haberlo vivido. De haberte tenido tan cerca, a una distancia con la que ahora sueño.
Me leo y no entiendo, fui yo la que te quise lejos, la que te saqué una vez, la que no se acordó de vos cuando eso le convenía. Y ahora que quiero borrarte, pretender que fuiste imaginario, no puedo.
Por favor volvete invisible, volvete un dibujito animado, volvete un invento. Desaparecé con el aire, disolvete en el mar, camuflate con el humo. Transformate en nada.
Decime que te inventé, que no exististe. Decime que no te tuve, que no te saqué de mi vida. Que no fui yo la que alguna vez, te pudo olvidar. Que no soy yo la que ahora te recuerda y no puede olvidarte de nuevo.

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