6/30/2010

Memories

Cuántas veces se me pasó por la cabeza retroceder el tiempo. Volver a esos momentos, esos que siento tan distantes, tan míos, tan viejos, tan reducidos a recuerdos; felices, pero recuerdos al fin.
Momentos que ahora guardo, intactos, en rincones de mi memoria. Congelados, inmóviles. Recuerdos, mudos y estáticos, que lo dicen todo. Retratan esa etapa donde cada milisegundo tenía un valor preciado. Donde todo era un desafío y una oportunidad.
Pero me afecta recordarla, porque siento que no puedo revivirla, que lo que fue, fue, y no puede volver a ser. Que ahora es distinto, que algo irreconocible cambió. Que vivir así, tan intensamente, ya dejó de ser una elección y se transformó en un pasado, tan reciente pero cada vez más lejano.
No entiendo por qué no se puede volver atrás, por qué no hay una especie de rewind.
Quiero que esos caminos que se cruzaron hace tan poco, y hace tanto a la vez, se crucen de vuelta, como por arte de magia, por pura casualidad, por alguna hazaña inexplicable de alguna fuerza superior. Quiero econtrarme a mí misma con las mismas expectativas, las mismas opciones y los mismos sueños. Quiero ser una micropartícula y disfrazarme en el aire, para verlo todo de nuevo y no olvidarlo jamás, porque si no estuviera el recuerdo tan latente, tan vivo, todo el tiempo rondando mi cabeza, pensaría que no fue real. Que esa risa y esos pasos que suenan y retumban en mis oídos hasta ahora, no son los míos. Que nunca estuvo esa que creo haber sido.
Sí, prefiero creer que fue otra la que estuvo ahí, que no soy yo la que forma parte de mis propios recuerdos, que me confundo con otra persona que se parece mucho a mí. Prefiero no asumir que lo bueno en la vida no dura, no asumir que se acaba en fracciones minúsculas de tiempo. Que vemos cómo lo mejor que nos pasó se escurre entre nuestros dedos; se desvanece, despacito, de nuestro presente, como el vapor en el aire, y se condensa en nuestro pasado. Somos, nosotros mismos, testigos de lo que perdemos, testigos de lo que fuimos y no volveremos a ser. Observadores de ese proceso por el cual eso que alguna vez vivimos, inconscientes e indiferentes al paso del tiempo, ahora se camufla entre las cenizas de un ayer a años luz de distancia.


1 comentario: