3/26/2010

Luckily far


Finally me voy a Buenos Aires y me encanta porque significa aislamiento. Me encanta saber que estoy lejos. Quizá no lo suficientemente lejos o quizá no lo suficientemente aislada pero es un approach que rinde. Espero contenerme y no tocar la computadora en todo el viaje pero bueno todos sabemos que eso es highly not likely a menos que no haya computadoras, lo cual me vendría bárbaro.
Esto debe ser de las cosas más palomas que haya dicho pero a veces, me paro en el balcón del hotel y me quedo mirando. No sé qué es pero hay algo que definitivamente me atrae, debe ser el hecho de que sea otro lugar. Que miro y vivo todo como una extraña, como si contara un cuento de afuera. Nunca se da eso en la vida porque siempre somos protagonistas, pero cuando salgo de acá siento que puedo ser tan insignificante como quiera y eso es infinitamente positivo.
Acciones que no cuentan, cuántas veces deseamos que existan. Lejos sí existen. Si nadie te mira, lo que hacés no cuenta. Si los que te miran no saben quién sos, o solo te van a ver por un milisegundo, es como si nadie te estuviera mirando. Y ahí está el gran gran atractivo (creo).
Y no sé, después vuelvo, back to the real word (and it sucks un poco), y no tengo muchas ganas de hacer láminas de dibujo, resúmenes de history y estudiar para business.
Por lo menos un ratito puedo mirar autos y cantar en balcones y escuchar música en el cuarto de un hotel a oscuras y andar por la calle mirando strangers que nunca más voy a ver, sin que nadie piense que soy muy freak (o que nadie significante me vea siéndolo).

3/24/2010

New beginning

¿Sabés qué? Whatever. Hay que cambiar de etapa, en la más bien. No sirve cerrar una etapa con rabia porque inevitablemente después volvemos a ella. Es como cuando cerrás un libro porque te frustró leerlo, después al rato, aunque sea después de mucho rato, volvés a él para ver si ahora sí lo podés leer. Hay que terminar las cosas bien, sin contaminarlas simplemente porque hayan llegado a su final. Después de todo los finales son también comienzos. Distintos, nuevos, confusamente escondidos (sí, hay que buscarlos) y muchas veces irónicos (so not lo que esperábamos) pero nuevos comienzos en fin.

Y comienzo siempre es sinónimo de oportunidad, de posibilidad nueva para hacer las cosas bien. Nunca fui buena para hacer las cosas bien, siempre escribí pensando que podía volver hacia atrás aunque en el fondo siempre consciente de que la vida es un libro que se escribe con lapicera; se puede tachar, sí, pero no se borra.

Sin embargo esta vez siento como si algo imperceptible hubiera cambiado. Como si esa codependencia de alguien que todavía espero (y ni sé si existe) hubiera desaparecido por arte de magia. Por primera vez me veo haciendo algo que me haga bien, sola. Sin tener que tener a alguien, ni tener que quejarme porque no lo tengo. Me parece que esta vez la diferencia no está en que quiero empezar de nuevo sino en que quiero empezar distinto. Sin esperar nada pero sin rechazar opciones. Porque por primera vez, estoy decidida a ir escribiendo esta nueva etapa a medida que la vivo, y no de antemano, como quiero o espero que sea. Escribir una experiencia, y no una idea, porque el futuro no es nunca lo que se supone que sea. Simplemente hay que entender que quizá eso no tenga nada de malo.

Entonces, ¿sabes qué? Whatever. Hay que cambiar de etapa, en la más bien.

New you

Es algo tan irónico el hecho de que no puedo hacer que todos tus defectos me molesten lo suficiente como para odiarte. Quiero pensar que es porque no sos tan significante, que no te odio porque no me alcanzan argumentos para eso y tampoco para sentir lo contrario. Me propongo no pensar en vos, y lo logro, pero me propongo detestarte porque me gustaría que te lo merecieras, y no siento odio. Ni siquiera sé que siento. Siento que ya no te controlo. Que no puedo lograr manipular la forma en que te sentís. Que sos alguien confuso y cambiante, que te convertiste en alguien que conocía en vez de alguien que conozco. Que no puedo jugar a ese jueguito de que todo sea cuando yo tenga ganas. Que no puedo jugar con tus ganas (o que me encante que tengas ganas). De tener ganas de a ratos y negarlas por histeria. Que perdí la omnisciencia, eso de creerme capaz de leer tu mente y después creerme poderosa porque vos lo comprobabas, porque antes no sé si tenías tanto orgullo.

Siento que estoy a destiempo, que llegué tarde. Y que aún si fuera temprano, ya no tengo la dirección para llegar. Porque provocás eso, que me sienta perdida. Me decido a tratarte mal y al rato quiero hacer todo por caerte bien (de nuevo). No entiendo. Me hacés desentenderme. Antes eras fácil. Ahora cambiaste. ¿Será eso lo que me hace volver a vos entonces? Siempre me gustaron las cosas difíciles pero esto es más que eso, es desconocido. No sé cual me gustaba más, tu yo contemporáneo y autosuficiente, o tu yo de antes, predeciblemente loser. No sé si alguno me gustaba. Al de antes yo le gustaba y estaba tan bueno saberlo. Ahora soy una bitch que te habla out of the blue. Nice to meet you, new you.

Newborn

Oh, tengo un blog. Qué copado.