4/23/2012

I want to write. To tell stories. To cure people. To move people. To move them through tears and laughter. I also want to cure me. To make my stories my shelter. Re-read and re-discover. Find a new meaning to words. Create a window to my own soul.
I want to take pictures. Capture happiness and capture pain. Frame emotions, put them all in an image. Be the one who captures the moment.
I want to live inside fashion. To invent trends, to live through runways, to picture today. I want clothes to be my expression, and watch clothes be someone else's.
I want to travel the world. To the most exotic and the most exciting. To NYC and to some lost town in the French Polynesia.
I want to live in a rush. To catch a train in a hurry with a latte in my hand and my eyes on my watch while I wear high heels. To be busy and happy.
I want time for myself. To smoke while I listen to my music. To read at 5 am in the morning. To lose myself in guitar strings.
I want to stop at random places. Keep the beauty of unknown cities. Sit and stare at stranger's faces. Be an outsider and write chronicles. Chronicles of the unknown.
I want to enjoy youth. Go through bizarre and wild stuff. Live in a student's residence in the Lower East Side with people from all around the world. To party and have fun. To live for "the nights I'll never remember, with people I'll never forget". To wake up at six pm with the worst hangover. To laugh.
I want to film, to edit. I want cameras to be my life. To show and make art. To make the best movie I can make.
I want to explore. To know. To be smart. To be myself. To enjoy intensity. To never stop trying.

For the first time I know where I'm heading. I don't know the stops, but I know the destination. I want to be an  artist. I want to express. And I want to experience the world.


4/16/2012

Cuando empezó el 2012 me di cuenta de que no iba a ser un año positivo, igual que presentí que el 2011 iba a ser increíble. Siempre tengo razón.
Últimamente me cuesta mucho tener fe en mí. Cuando me miro al espejos solo veo defectos, critico desde mi pelo hasta mis pies. Cuando analizo lo que soy tampoco estoy satisfecha, veo progreso que no fue suficiente. 
Hubo un tiempo en que me creía especial. Creía que el mundo que no me conocía no sabía de lo que se perdía. Que podía conseguir todo si me lo proponía.
No sé en qué quedo. Ya no me hago bien. Quiero volver a ese momento en que fui feliz. Quiero volver a empezar y volver a ese lugar que fue mío.
Me encontré a mí misma acuchillando a mi orgullo, contándole que hay personas que me ven como todo lo que odio, una mina para hablar un jueves mamado y olvidarla después. Que soy mucho menos que las expectativas de mucha gente. 
Tuve que obligarme a entender que hay para quienes soy intrascendente, imponer esa idea en mi cabeza llena de humo. Entender que hay mejores. Entender que hay personas, y en el medio estoy yo.
Tengo ahora que poder vivir con eso. Y vivir tranquila. No puedo seguir tratando de hacerle entender a los demás que soy una en un millón, cuando es mentira. Soy una pelotuda más en seis mil millones de habitantes. Algunos me van a ver como una minita más. No hay nada que pueda hacer al respecto.
Eso no significa que tenga que desesperarme. Me niego a seguir buscando en todos alguien que quiera estar. Algún día llegará alguien que quiera escuchar canciones de los beatles un sábado de noche, que me dedique Something y le guste star wars. 
De mientras me prohibo amoldarme a lo que hay, porque nadie me necesita, y por eso es que no son lo que yo necesito. No quiero un pasatiempo.

4/06/2012

Ayer leí que Oscar Wilde decía "Escribía cuando no entendía la vida. Ahora que la entiendo, no quiero escribir más".
No quiero decir que entiendo la vida; tengo 17 años, me faltan cantidades incalculables de "entendimiento", pero siento que en algún momento mi cabeza tuvo un desliz, un repentino "ahhhh", que hizo que ya no necesitara esta terapia.
A veces vuelvo, leo lo que escribí antes. Algunos textos me curan, me regalan un respiro, me recuerdan el "por qué" de acciones que, cuando pierdo el rumbo, me vuelvo a cuestionar. Otros me estremecen, me acuerdo cómo me sentía cuando los escribía, cómo guardaba secretos a falta de alguien que no solo escuchara, sino que entendiera. Sin embargo ya no necesito escribir cosas nuevas, porque logré entenderlas sin tener que pasarlas en limpio.
Como era esperable, lo que entendí es decepcionante. Entendí que perdí la fe en la fe, que ya no puedo con mi mente, que no puedo creer en nada nuevo. Que todos somos iguales. Los mismos miedos, las mismas esperanzas. Que aunque todo indique que eso que espero no va a pasar, siempre voy a esperarlo. No puedo no esperarlo. No puedo distinguir ese punto de inflexión entre seguir tratando o dejar ir. A mi manera dejé de tratar, ya no tiene sentido, pero no puedo dejarlo ir. Entendí eso.
Entonces ahora escribo porque quiero atesorar este sentimiento; no porque sea bueno (es desesperante) sino porque es valioso. Es la juventud, la esperanza, es auténtico. Es egoísta, sí, pero es la mejor versión del egoísmo. Es lo más lindo de la adolescencia, y capaz que de la vida.
Es difícil estar seguro de lo que uno quiere. Siempre hay miles de opciones, pasa con carreras universitarias, personas, y en la cotidianeidad mas trivial también, ropa, comida. La duda es permanente. Siempre está el "what if". Por eso cuando hay una seguridad tan grande acerca de algo, hay que guardarla. En una caja de colores, bajo llave, como un gran pedazo de vida.
Este es uno de esos casos. Dicen que cuando se es joven se siente el amor más intenso, que nunca nada va a ser igual. También dicen que cuando hay amor cualquier distancia se salva. No sé. Sé que tengo una meta más definida que cualquier otro aspecto de mi vida, y es encontrarte.
No voy a dejar de esperarte. Me hace mal muchas veces, es una lucha constante. A veces siento que ya te perdí y no sé qué hacer para recuperarte. A veces siento que me ganaron los kilómetros o que me ganó el tiempo, que cambiaste y yo ya no soy lo que necesitás. Vos seguís siéndolo, el fragmento que me falta.
No voy a dejar de esperar ese segundo. Lo necesito y no puede quedar inconcluso. Necesito la oportunidad.
Es una de las cosas más difíciles de hacer, esperar cuando no hay ninguna garantía, ninguna seguridad. Pero no me importa, estoy dispuesta. Sacrifico mi tiempo, mis ganas, el único vestigio de fe en algo que me queda - va para vos. Todo va para vos. No porque te lo merezcas (no lo sé) sino porque todavía no encontré mejor persona a quién regalárselo. No es el mejor regalo, pero es lo mejor que tengo.