10/31/2010
10/24/2010
10/23/2010
Dejá de esperar esta entrada Jew, por fin llegó tu momento de fama en mi blog. Bueno no sé qué decirte, vamos a empezar porque hoy quise entrar en tu blog y terminé en un muy agradable blog porno (puse edgeofdesire en vez de myedgeofdesire) y era una especie de relato sado-masoquista de sexo entre colegiala-director. NICE. Después entré a nuestro historial de conversaciones y averigué el nombre de tu blog, y logré entrar. Y me embola, me embola mucho que pienses así de vos, porque no hay nada que se aleje tanto de lo que sos para mí. Si vos sos inútil, yo qué soy? La reina de la paja? No, posta Helen, sos mil veces más útil que yo por ejemplo, y eso no es nada motivante, pero lo que te quiero decir es que no te podés sentir así. Yo no te clasificaría como "útil", a esta altura te calificaría como imprescindible. Por lo menos en mi vida te convertiste en alguien que necesito. Y me divierte que seas tan paloma, que nunca en tu vida tengas la raya bien hecha, que tu vida corra riesgo constantemente por la posibilidad de morir de un pico de azúcar, que cada tres segundos reafirmes tu diosés, que te quejes de las pecas que te salen cuando tomás sol, no sé, me divierte todo. Pero lo que más me "divierte", o el motivo por el que más me alegra que seas mi amiga, es lo buena que sos. Posta, a veces me siento mala cuando estoy contigo. Sos como un extraterrestre, no solo porque vivís en otro planeta el 90% del tiempo, sino porque sos de las personas más buenas que conozco. Y capaz que es porque sos mi amiga hace poco (que espero que seamos por mucho tiempo más), pero no podría decirte un verdadero defecto tuyo. 10/18/2010
No sé, de verdad me muero por que este año termine ya. Me lo estoy bancando más ultimamente pero igual es una concha y quiero que termine. Quiero que venga el verano y que esté mejor que lo que pienso que va a estar, quiero ver si encaro para el verano cosa que se viene difícil pero bueno capaz que se logra.10/17/2010
10/16/2010
A bit of a loner
"I just wanted to share, because its hard sometimes talking to those around you, talking to the people who are care for you and think you are lovely. When they ask you whether you have a boyfriend, or lament at how a young and pretty girl like you could possibly be single, its hard. Hard to bring together what you know about yourself - that you're worth it, that your good the way you are - and the fear that maybe you are doing something wrong.
They tell you that you just haven't met him yet. And yet when they learn you are 21 and have never had a boyfriend, never felt those feelings that people write novels about for someone - they are surprised, and can't believe that you would never have found someone. How you could possibly be all alone.
It's not that you haven't met people. You've met boys. And at first when the boys liked you, you played along. But then you found yourself in the park kissing this boy you don't like and looking for reasons to get away. Or in a bed freaking out because while you liked kissing and his ripped abs, you don't even know they boy in front of you. Because it was the kissing you liked, not the boy. And so you learn... And you watch as time changes, for then its the boys who were friends who told someone they liked you, and you watch as your friendship falls apart as you put up walls around you. You're just so scared.
And you know that you are supposed to be OPEN to love. But what you don't understand is how you're CLOSED. You want to fall in love, its the only thing in the world you can think of that you want more than anything. You try to not make the same mistakes as before, and yet you end up in the same place again. So you try and get by with what you can - sustaining myself on living vicariously through other love stories, and imagining magical moments in love. But before long you find yourself in a vicious circle of expectation and then disappointment.
I try to be open to love, but I feel like a fraud when I dont feel the way I'm supposed to. So I keep a distance and don't give them the wrong idea about how I feel, so I don't end up in a relationship or in a place with someone I don't even like.
But what if I'm wrong about the way I feel.
All I know is I'm alone, and a mess.
And that's why its hard sometimes to talk to people you know. And why its hard sometimes when your always the one that's alone."
10/12/2010
10/09/2010


10/08/2010
10/04/2010

10/02/2010
Half of my heart's got a grip on the situation, half of my heart takes time
Half of my heart's got a right mind to tell you that I can't keep loving you
Half of my heart's got a real good imagination, half of my heart's got you
Half of my heart's got a right mind to tell you, that half of my heart won't do
Terceros
Él era un tipo grande. Desde todos los puntos de vista posibles. Tenía todo armado, y, al mismo tiempo, nada concretado. Las cosas claras pero inconclusas. Estaba lleno de metas considerablemente lejanas, pero que igual oficiaban como motor. Porque eso buscaba: una motivación, una causa. Algo que lo rescatara de la inactividad y de lo superfluo; que le permitiera morirse con la satisfacción del deber cumplido. Repleto de proyectos, de ganas. Un idealista, un visionario.
Ella lo miraba con ojos de nena, de esos que descubren el mundo. Admiraba su espíritu; libre e irreprimible. Disfrutaba de verlo intentar equilibrarse; sus esfuerzos, con éxitos intermitentes, por convertir su indisimulable lado temperamental y explosivo en un carácter más racional y prudente. Se pasaba las horas mirando estrellas, analizando las posibilidades de ver sus sueños cumplidos y su futuro ideal, que siempre incluían sus caminos entrecruzados, aunque fuera para un intercambio insignificante de palabras banales.
La mente de él le resultaba un enigma: parece, al principio, una mente estructurada, pero con más atención, se disipan incontables contradicciones y cabos sueltos que ella archivaba en su memoria como imperfecciones (otro de sus engaños auto inducidos, ya que era este mismo desorden de su cabeza lo que más le gustaba de él).
A veces se preguntaba, si pasado el tiempo, seis años seguirían significando una distancia inconciliable. Pero caía en la realidad de que, en un futuro, él con 29 y ella con 23, su relación casi imaginaria se habría sumergido en el olvido. Le costaba admitir que un vínculo cibernético tenía un sustento prácticamente nulo. Ni siquiera tenía un nombre, y era tan lindo como caduco.
Sin embargo, le importaba poco y nada. Por primera vez el atractivo no era el carácter prohibido o imposible (estos eran simples impedimentos), si no su cualidad fugaz. Y, aunque ya había durado un año, sentía que se iba a terminar en cuestión de días contados; porque a pesar de que algo en él siempre la hacía volver, ese poder que ejercía inconscientemente no le iba a durar para siempre.
Era un amor que no alcanzaba. Un amor unilateral que se basaba, en un gran porcentaje, en idealizaciones y fantasías.
Tenía un lado razonable: a veces miraba su pelo, su barba, su pecho peludo y sus generosas dimensiones, y se preguntaba qué pasaba por su mente cuando ésta decidía soñar con él. También se cuestionaba la viabilidad de cumplir con sus expectativas. De, algún día, vencer los miedos que la alejaban de él pero a su vez, lo dejaban tan cerca. Y se respondía lo mismo que ya sabía pero que sus manos, cuando tocaban el teclado, ignoraban cada vez que leía su nombre: que era imposible.
Él estaba para otra cosa: dedicaba sus días a estudiar, pensar, leer, a “defender sus causas”. De lo contrario, destinaba sus pensamientos a chicas mucho más lindas que ella, con edades no problemáticas y cuerpos mucho más flacos. Tenía una confianza y una autoestima excepcionales: era feo pero casi no se notaba. Su personalidad lo camuflaba demasiado bien.
Sus épocas de rebelde le habían dejado secuelas: se notaba que había tenido una etapa de demencia. Pero ese crecimiento era otro de sus mayores atractivos: la capacidad de dejar su peor versión atrás lo convertían en alguien digno de la más grande admiración.
Ella soñaba con la omnisciencia, o al menos el poder de meterse solo en su mente, y ver si entre todas esas ideas y proyectos, había un lugar para ella. Él solía elogiar su inteligencia y su madurez, pero ella sabía que eso no era suficiente. Porque él solo le dedica un par de palabras (cuando se acuerda, cuando quedan bien), pero ella escribe de él, carillas enteras, porque es la forma de tenerlo más cerca. Aunque las escribe en tercera persona, claro, ya que todavía le cuesta admitir que lo que escribe roza lo absurdo.



