10/07/2011

Me siento sola, completamente sola. No tengo ganas de hablar con nadie, si alguien ve esto no me pregunte, pero tenía ganas de escribir. No puedo confiar en nadie porque nadie confía en mí, y lo que más me duele es que es todo mi culpa. Nunca te llevás las cosas gratis, siempre hay alguien que cobra aunque no te hayas dado cuenta; te percatás cuando ya no está ni en las buenas y cuando atrás de la risa está la decepción.
Hoy no solo lamento haber lastimado a gente por la gente en sí misma sino también por mí, porque ahora estoy sola, y a nadie le importa venirme a buscar. Es una pavada preguntarle a una persona por qué está mal y decir que "estás", es una pavada escucharla y decirle que todo va a pasar. Pero como dijo alguien, no me acuerdo bien, es mucho más difícil estar en las buenas. Uno puede ser empático con la angustia de otro, pero serlo con el bienestar requiere nobleza, y hoy por hoy nadie la tiene. Me preguntan si estoy bien, y contesto que sí, porque no quiero dar lugar a más preguntas, que son por curiosidad más que por solidaridad, y nadie se da cuenta de que no. Nadie se da cuenta que estoy sola hace tiempo, que nada de lo que hago es demasiado profundo, que ya ni siquiera escribo porque hasta eso me da culpa.
Culpa, eso me pasa. No me saco la culpa. Me persigue en todas las palabras; no se escapa una sin el filtro de la culpa.
A veces no querés ver que generaste rencor y generaste rabia y generaste rechazo, y silenciosamente, en conversaciones secretas, te fueron dando la espalda.