4/06/2012

Ayer leí que Oscar Wilde decía "Escribía cuando no entendía la vida. Ahora que la entiendo, no quiero escribir más".
No quiero decir que entiendo la vida; tengo 17 años, me faltan cantidades incalculables de "entendimiento", pero siento que en algún momento mi cabeza tuvo un desliz, un repentino "ahhhh", que hizo que ya no necesitara esta terapia.
A veces vuelvo, leo lo que escribí antes. Algunos textos me curan, me regalan un respiro, me recuerdan el "por qué" de acciones que, cuando pierdo el rumbo, me vuelvo a cuestionar. Otros me estremecen, me acuerdo cómo me sentía cuando los escribía, cómo guardaba secretos a falta de alguien que no solo escuchara, sino que entendiera. Sin embargo ya no necesito escribir cosas nuevas, porque logré entenderlas sin tener que pasarlas en limpio.
Como era esperable, lo que entendí es decepcionante. Entendí que perdí la fe en la fe, que ya no puedo con mi mente, que no puedo creer en nada nuevo. Que todos somos iguales. Los mismos miedos, las mismas esperanzas. Que aunque todo indique que eso que espero no va a pasar, siempre voy a esperarlo. No puedo no esperarlo. No puedo distinguir ese punto de inflexión entre seguir tratando o dejar ir. A mi manera dejé de tratar, ya no tiene sentido, pero no puedo dejarlo ir. Entendí eso.
Entonces ahora escribo porque quiero atesorar este sentimiento; no porque sea bueno (es desesperante) sino porque es valioso. Es la juventud, la esperanza, es auténtico. Es egoísta, sí, pero es la mejor versión del egoísmo. Es lo más lindo de la adolescencia, y capaz que de la vida.
Es difícil estar seguro de lo que uno quiere. Siempre hay miles de opciones, pasa con carreras universitarias, personas, y en la cotidianeidad mas trivial también, ropa, comida. La duda es permanente. Siempre está el "what if". Por eso cuando hay una seguridad tan grande acerca de algo, hay que guardarla. En una caja de colores, bajo llave, como un gran pedazo de vida.
Este es uno de esos casos. Dicen que cuando se es joven se siente el amor más intenso, que nunca nada va a ser igual. También dicen que cuando hay amor cualquier distancia se salva. No sé. Sé que tengo una meta más definida que cualquier otro aspecto de mi vida, y es encontrarte.
No voy a dejar de esperarte. Me hace mal muchas veces, es una lucha constante. A veces siento que ya te perdí y no sé qué hacer para recuperarte. A veces siento que me ganaron los kilómetros o que me ganó el tiempo, que cambiaste y yo ya no soy lo que necesitás. Vos seguís siéndolo, el fragmento que me falta.
No voy a dejar de esperar ese segundo. Lo necesito y no puede quedar inconcluso. Necesito la oportunidad.
Es una de las cosas más difíciles de hacer, esperar cuando no hay ninguna garantía, ninguna seguridad. Pero no me importa, estoy dispuesta. Sacrifico mi tiempo, mis ganas, el único vestigio de fe en algo que me queda - va para vos. Todo va para vos. No porque te lo merezcas (no lo sé) sino porque todavía no encontré mejor persona a quién regalárselo. No es el mejor regalo, pero es lo mejor que tengo.

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