No puede ser que te acabes de conectar y me hayas alegrado la noche, que determines que ahora sí estoy dispuesta a quedarme haciendo el muy agradable producto de technology. No puede ser que a cada hora me tenga que resistir a la tentación de mandarte un mensaje, de saber qué carajo estás haciendo que no estás hablando conmigo. No puede ser que una dirección de mail (S/D autor) sea la mejor parte de mi día.
Y por primera vez en varios meses, en todo el año, estoy cambiando de sujeto. Siempre con estas garchas, que no sirven de nada, no ayudan, no colaboran, no suman. No me sirve hablar con un contacto por msn, no me sirve que viva en otro departamento. No me sirve el internet, me perturba. Me convierte en una obsesiva asquerosa, en una maniática compulsiva, en una deforme en pocas palabras. Siempre lo mismo, me tengo podrida. Conseguite uno de verdad flaca, vamo arriba, un esfuerzo.
Pero definitivamente me puede, yo me la busco; me busco amores entre comillas y de cualquier manera imposibles, encuentros frustrados y distancias irreparables. Historias imaginarias, cuentos que nunca se escriben.
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