Me parece que te subestimé, que te diste cuenta de algo. Capaz que tenés mi blog en favoritos y lo leés, y por eso es que cambió todo. Pero yo pensaba que por más que leyeras todo lo que escribo nunca te ibas a dar cuenta de que era para vos. No es que crea que no sos inteligente, pero no sé, te tomé por otra cosa.
También pensaba que por más de que te dieras cuenta de que hablo de vos en mi blog, me ibas a seguir hablando normal. Como si no percibieras mis respuestas cortadas o como si decidieras, una y otra vez, ignorar todo lo que sabés. No sé, pensaba que eras unidimensional o algo así.
Capaz que sí lo sos y estás ocupado, pero no sé, tengo la sospecha de que no, de que me equivoqué y entendiste el mensaje que siempre pensé que no entenderías. O que yo podría ocultarte.
Es raro, creo que no tengo la capacidad de escribir cómo me siento sin exagerar las cosas. No sé si sé escribir esto partiendo de la base de que nunca fuimos nada, sin ponerte ningún título, sin clasificarte bajo ninguna categoría. No sé si sé describir lo que me pasa ni describirte sin irme al carajo.
Yo quise que formaras parte de mi historia, a veces me despierto en días de lucidez y pienso que todavía quiero que lo seas. El problema es cómo, cómo incorporarte a mi vida. Porque siento que a vos no te importaba esa distancia que había, que lo que éramos era lo que buscabas, que no esperabas ni querías otra cosa. Pero yo esperaba algo diferente, que me mandaras un mensaje de vez en cuando y eso fuera evolucionando también. Se ve que no tuve ni voy a tener esa suerte.
Me embola que leas esto y te asustes, que te freakees out y digas, ¿qué mierda le pasa a esta pendeja? Si sirve de algo, yo me doy cuenta de que es un zarpe, de que nunca estuvo en tus expectativas y entiendo que no quieras saber de nada. A veces tengo estas facetas dramáticas...
En verdad, aunque me lo niegue, me gustaría que no dejaras de existir en mi vida, pero necesito una especie de espía que me diga en qué andas, si al final salió algo con la mina esta, qué onda con tu vida en general, porque no puedo preguntártelo yo, sería romper mi propia promesa de dejarte de hablar a falta de un nombre para el vínculo. Porque ni siquiera somos amigos, pero yo te sentía cercano. Y no sabía cómo te sentías vos, y creo que esa incertidumbre fue la raíz del problema al que le dí tantas vueltas.
Un día, aunque sea en mil años, me gustaría encontrarte, que me reconozcas, que estés en pedo y me digas algo. No sé que algo, pero me gustaría escuchar tu voz. Y saber que sabés quien soy, que yo estoy en algún recuerdo tuyo, que no te olvidaste de la pendeja con la que chateabas a veces. De boludeces y no tanto, pero que aunque fuera rutina y lo hacías con mil minas más, por lo menos sabés mi nombre.
Porque yo sé el tuyo aunque me da miedo ponerlo acá, me da miedo que leas esto en algún momento (dudo mucho que tengas tiempo/interés) y sepas que estas palabras hablan de vos. Que aunque no esté diciendo tu nombre, se camufla entre los párrafos.
Ojalá en algún momento pueda parar de escribir de vos, ojalá tuviera otro motivo a quien dedicarle una entrada. Pero se ve que no basta con no hablarte más, con no contestarte más, con que hayas dejado de intentar. Sigo pensando en vos y en lo bueno que estaría que fueras más real.

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