Es mucho más fácil escribir en una entrada de blog que escribir acá en Word, pero bueno ahora no tengo Internet y no puedo ir a reconectar el rooter porque tendría que salir de mi cuarto, lo cual supondría a mi madre viéndome con todo el maquillaje corrido y con cara de qué mierda es esto, de manera que estaría autodelatando mi pedo de anoche. Así que bueno, hoja de Word.
Qué noche de mierda. Ayer me dio uno de esos pedos depresivos y lo peor es que me acuerdo de todo, me acuerdo de cuando lloraba y por qué pero no podía parar.
Creo que el tema es que me tuve que bancar lo que sabía que iba a venir, y que sabía exactamente qué es lo que me estaba bancando. Porque cuando alguien te putea, te podés quedar con la puteada o podés empezar a pensar todo lo que se dijo por atrás antes de que te puteen, y yo creo que siempre me fijo inconscientemente en lo segundo. Y hay descanses e indirectas escondidos que escuchás pero ignorás, porque no tenés ganas de pelear, porque sabés que es verdad, porque no querés aceptar cuando a los demás les pega en el quinto forro de las pelotas tus actitudes.
Pero bueno, el caso es que me doy cuenta. De todo. Y supongo que por eso a veces es más duro, porque si sabés o creés saber lo que se dice de vos, siempre la pasás peor. No saber no te afecta; todo el mundo dice saber que es obvio que todos critican a las espaldas, pero si no sabés las críticas concretas que se dirigen a vos, es como si todo ocurriera en tercera persona. Yo, por alguna razón, me doy cuenta. Siempre digo que tengo una capacidad no beneficiosa de intuir lo que no se dice. Y me lo callo, me lo callo siempre y yo también lo dejo en silencios, y estoy segura de que todos piensan que me es imperceptible cuando lo capté en seguida. Es una mierda en gran parte, porque cuando las críticas no son buenas te sentís una loser, o una pendeja que quiere jurar más grande, o la flaca que les cagó la noche a todos porque quería que todos hicieran algo pensando en ella. Es mucho más fácil vivir en la ignorancia.
Lo peor de todo es que sentís que no corresponde una explicación, porque cómo les digo a mis amigas que su cara me dice que les parece que debería dejar de jurar madura? “Ah no seas perseguida, obvio que no”. No tengo ganas. Entonces te hacés la boluda y te hacés la que no escuchás todo lo que dicen, pero escuchás un “ay yo soy grande y no estoy para pendejadas”. Pero no importa, ponés cara de nada y te hacés la boluda de nuevo, porque no tenés cómo justificarte. Cómo decir tal que los demás entiendan que vos de cierta manera leés entre líneas. Cómo decirles que sabés a lo que se refieren y que no es así como piensan. Cómo cambiarles el concepto que tienen sin que sepan que vos lo sabés, y cómo decir esto sin que parezca que me creo superior o algo.
Por eso escribo, creo que es como una catarsis de todo lo que quiero decir y no digo, que en realidad son muchísimas cosas. Me evito miradas de “Fuck, freak”. Y el tema es que de verdad no me creo una pendeja que quiere jurar más grande. Me pasa que siempre me siento fuera de lugar con la mayoría de la gente de mi edad. SIEMPRE.
Nunca me gustaron las muñecas. Cuando mis amigas jugaban con muñecas yo jugaba con cajas de herramientas y me compraban sombreros de obrero y hacía que arreglaba las cosas de mi casa. Después me subía a los árboles y me caía y me hacía mierda todos los días, pero no me importaba nada. No quería jugar a las muñecas. Después, cuando mis amigas jugaban a las maestras, yo leía libros. Y me encantaba. En sexto de escuela estaban todas mis amigas escuchando cumbia y yendo a matinées del alemán, mientras yo escuchaba Guns N’ Roses y Rolling Stones.
Fui creciendo y me siguió pasando; mis amigas tienen novios de su edad, rugbiers, convencionalmente lindos. A mí me gustan los de 20, que escuchen buena música y sean un cacho intelectuales.
Y yo sé que a nadie le pasa esto, que nadie me entiende. Que nadie vive eso de sentirse fuera de lugar por ser diferente de muchas maneras. Yo siento siempre que hay etapas que ya pasé, que mis preocupaciones son otras, que me chupan un huevo la mayoría de las cosas que les preocupan a mis amigas, aunque sin ridiculizarlas ni tildarlas de “pendejadas”, simplemente que a mí no me pasan. Es como un deja vu constante, frustrante, como un episodio repetido permanentemente. Y también sé que alguien en algún momento va a leer esto y capaz que piensa de nuevo uh que perseguida, porque cuesta entender a través de palabras que no quiero jurar más grande, que ojalá mi cerebro se acostumbrara a que me importen las cosas que le importan a la gente de quince años. Porque nadie entiende por medio de una entrada en un blog que quiero decir esto sin aires de superioridad, sin jurar madurez, y que quiero que toda la gente que me importa lo sepa, pero tengo miedo de decirlo y que parezca que hablo en otro idioma.
Y ojalá también sepan que no voy a joder más, que ya entendí y ya me saqué las ganas. Y que parecería que para todos fue algo re irrelevante pero a mí me importó, porque por medio del enojo supe varias cosas que sospechaba que pensaban de mí pero que no había confirmado. Y que no quiero que pasen mal, de verdad no quiero; no voy joder más con salir a otros lugares ni les voy a romper las bolas con mis cosas, esas que hacen que parezca que me creo re madura. Perdón si las molesto a veces.
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