8/23/2010

Hace tiempo que no escribo; supongo que es porque no tengo de qué escribir, pero voy a hacer un esfuerzo porque lo necesito, aunque tenga que analizar el vacío.
No sé por qué siempre tengo esa necesidad y esa manía de analizar lo inanalizable, de exprimir desde los lugares más remotos la última milésima de complejidad simplificable, de algo que pueda poner en palabras y sentir que resuelvo. Pero lo cierto es que la tengo, y cuando termino siempre me queda esa sensación de haberme descargado, de haber volcado en oraciones legibles y comprensibles una tonelada de pensamientos sin categoría, confusos y en espiral; y me llena de satisfacción. Aunque me dé cuenta de que esos pensamientos se reducen casi a la nada, que quizá ni siquiera sean espontáneos y sean inducidos, que son producto de mi lado analítico incontenible; no puedo evitarlo. Necesito escribir.
Muchas veces intento definirme, pero me encuentro con mi incapacidad de ser concreta, y con mi incapacidad de reconocerme en mis virtudes aunque también en mis defectos. Alguien alguna vez dijo que de alguna manera, todos éramos, para nosotros mismos, extraños. Yo me siento así muchas veces, siento que no termino de descubrirme. Pero supongo que no terminás nunca.
La palabra que mejor me define es contradictoria: No soy capaz de establecer una idea que no admita una totalmente opuesta e igualmente válida. En el mismo día, en el mismo segundo: puta, monja, pacifista, fascista, agresiva, comprensiva, cerrada, egoísta, antipática, antisocial, amigable, divertida, abierta, distinta, normal, transgresora, reprimida, alegre, pesimista, desconfiada, ingenua.
Y creo que no me importa, y hasta tengo la hipótesis de que a todos nos facilitarían la vida si nos dieran una lista con lo que nos gusta y lo que no, lo que somos y lo que no. Que nos definan.
Cuando me leo, me doy cuenta que la mayoría de las cosas que escribo se trata de auto-descubrimiento. De dramas existenciales con mi persona; pocas veces hay un tercero involucrado. Primero uno mismo tiene que descifrarse, para encontrar la clave que permite descifrar a los demás. Pero yo no termino más, tenemos demasiadas facetas y no sé cuál elijo.
El problema está en que creo que llegó el momento de que más o menos, vaya determinando mi vida en ciertos ámbitos. Porque soy chica y grande, tengo 15 que es mucho y que también es poco. Aunque a veces tengo quince, a veces tengo más, algunas pocas tengo menos. Pero con quince justos, ya sería hora de que fuera decidiendo sobre algunas cosas, perdiendo la verguenza sobre otras que son bastante fundamentales, resolviendo y descubriendo.
Y lejos de eso: estoy en stand by. Me doy cuenta de que me moriría de la verguenza presentándoles un novio a mis padres, que no puedo estar con una persona que no sea mi novio pero que tampoco estoy lista para tener un novio. Que no sé si me gusta el concepto de madurez, que no sé si me gusta ir adquiriéndola con los años. Que no avanzo, que estoy en esta misma situación desde hace un año y no cambia, no se mueve, es inmutable e invariable.
Qué es avanzar? NO-ENTIENDO.


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