Nunca me salió ser buena. Creo que es por que lo relaciono con ser falsa, con muy pocas excepciones. La posibilidad de que te caiga bien medio planeta me parece remota, o te hacés la que sos divina con todos o sos tremenda hippie y ninguna de las opciones me parece atractiva. Pero honestamente, no me considero más bitch por eso. Transmitir lo que pensás no te hace más bitch; porque no decirlo no quiere decir no pensarlo (y con pensarlo alcanza). No me va (ni me sale) reprimir ni ocultar. Lo intento y me quema, me genera una impotencia incomparable y la sensación exagerada de que me sacan la libertad de expresión. Es extremo y probablemente inentendible pero sufro de inentendimientos bastante recurrentemente (uno más no es un problema).
La teoría es, entonces, que en la mente siempre se está a salvo, y los pensamientos tienen la oportunidad de pasar por un filtro, que selecciona los que son aptos para decir. Los pensamientos nunca pueden ser meramente positivos por el simple hecho de ser humanos: no podés tener una visión siempre aprobativa de todo, hay demasiados conceptos mutuamente excluyentes y la vida misma exige que elijas, no se puede ser absolutamente acrítico. Pero indefectiblemente, son solo los positivos los que se pueden decir si no querés ser una bitch. Muchas veces hay que inventarlos por que no los tenemos, porque es como si fuera una obligación pensar puritanamente acerca de todo aquello existente, pero si no querés ser una bitch inventátelos. Hipócrita, sí, pero not a bitch.
Y qué pasa con los negativos? Se guardan en los rincones más profundos de la mente, se aceptan como realidades inmutables y como palabras que deben transformarse en silencios. Casi como pecados.
Todo lo que se calla se acepta, todo lo que se acepta se tolera y todo lo que se tolera es parte de uno indefectiblemente.
Me niego a que toda la mierda sobre lo que pienso del mundo forme parte de mí. Me opongo rotundamente. Y I'm sorry, pero no creo que eso me haga una bitch. Bancarte todas tus objeciones, todas tus quejas, todos tus juicios, no te hace menos bitch tampoco. Personalmente, creo que te hace una boluda. Sin ser tan terminológicamente subjetiva,creo te hace una reprimida, una prisionera de tus propios silencios; silencios que se atesoran por miedo de no desatar catástrofes (ignorando el riesgo de otra catástrofe, pero adentro de uno).
Por lo tanto, al carajo con todo. Digo todo lo que pienso y no invento boludeces para quedar bien. Me banco mis aprobaciones y mis odios, mis pensamientos controversiales y mis juicios no siempre satisfactorios. Me banco las críticas y me banco que me digan perra, pero a mí no me quema por dentro la hoguera de la represión, de las palabras no dichas, de los sentimientos ocultos, de lo que nos morimos por expresar pero nos guardamos por miedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario