3/21/2011

Voy a empezar la entrada pidiendo perdón a mis queridos lectores por lo que voy a escribir, porque como ya dije en entradas anteriores, para mí es mucho mejor leer algo que viene de alguien que está triste o enojado. Las mejores historias, para mí, salen del bajón y de la frustración, del sentimiento de estar perdido y de necesitar catarsis por medio de un texto. Pero ese no es mi caso hoy, y aunque siempre tengo altibajos porque no soy lo que se dice una persona estable, tampoco viene siendo el caso en general.
A veces reprimo un poco la "felicidad" en mi vida, por varias razones. Para empezar porque, aunque sea bastante deprimente decirlo, me parece un personaje bastante aburrido. Es verdad que siempre está bueno tener cerca a alguien que está de buen humor, porque son los que en definitiva te alegran el día. Pero yo no puedo con esa personalidad, no sé, me parece muy básica por decirlo de alguna manera, muy obvia. Puede ser que sea otro de mis rayes de querer ser diferente o algún otro de mis miles de complejos, pero bueno, me pasa que me aburre la gente demasiado feliz.
Por este mismo motivo lo reprimo en el blog, porque me percato, al leer otros, de que no me gusta leer textos de gente que está fascinada con su vida y no tiene ninguna queja para aportar. Me gustan las puteadas, las descargas, en fin, los bajones.
Sin embargo, hoy creo que llegó el momento de que me deje de joder y explique qué es lo que me está pasando en realidad (aunque sé muy bien que este bienestar es efímero; a mí la satisfacción me dura mucho menos de lo suficiente).
Hoy estoy contenta porque alguien me quiere, o al menos quiere la parte más querible de mí, pero es porque saca lo mejor de mí (que no es demasiado, pero a él le alcanza). La verdad es que hacía mucho desde que a alguien le alcanzaba conmigo, hacía mucho que me sentía insuficiente y profundamente desconforme con mi persona. Igualmente este es un mambito que no se soluciona con un "te quiero". Probablemente tenga años de terapia por delante, pero siempre sirve sentir que a alguien le hacés bien, porque se ve que eso hago. Le hago bien.
A mí también me hace bien. Yo necesitaba parar con mis quejas. Necesitaba volverme un poco menos irritable y frenar el constante Loca de Mierda mode on. Estaba cansada de mí.
Prefiero no exagerar, así después no me leo y pienso que escribo pelotudeces, pero más allá de todo (y todo engloba mis pires de no querer comprometerme - hoy analizaba eso, y me di cuenta de que la respuesta básica que siempre te dan en en la T.V barata, es que tenés miedo a salir lastimada, pero capaz que no era tan básica; creo que de maneras insospechadas, sí tengo mucho miedo - y no querer formalizar) me devolviste la sonrisa, porque ahora tengo un motivo.
Gracias.

2 comentarios:

  1. Coincido plenamente en que los mejores textos surgen de bajones, y en vos, son tu fuerte. Pero me encanta verte felizzzzzz, un besitoooo

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  2. Ay franchu franchu gracias por hacer feliz a peque.

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