Buscar una alternativa y estancarme en una sola, en la primera y la última, en mi comienzo y mi mismo final.
Quedarse con un recuerdo intermitente y cada vez más difuso, pero presente en los momentos más inesperados y en los más previsibles.
Haberme quedado con fracciones, con lapsos minúsculos, como la única huella de algo que alguna vez pasó; darle relevancia en lo racional y en la teoría, darme cuenta que no sirve cuando la mente lo prueba.
Carecer de todas las razones, de todos los fundamentos, de cualquier función de la cabeza para borrar lo indeseado. Encontrar que sos más que mi propio cerebro, que sos más poderoso que mi capacidad de razonar.
Carecer de definiciones, de adjetivos, de coherencia. Entender que no tiene ningún sentido, pero aceptarlo como real.
Buscar alguna señal, algún indicio de que te acuerdes, hasta abajo de las mesas, en todos los rincones, los transitados y los imaginarios.
Revivir situaciones, reinventarlas, buscar posibilidades, pensar en todo lo que hubiera sido si... y lamentarme ante la opción de no haberte descartado.
Encontrarte en las canciones, en las películas, en la ropa y en las paredes.
Borrarte de las redes sociales e invadirte igual.
Odiar que rearmes tu vida. Frustrame por no haberlo logrado.
Frustrarme porque no hay motivos, porque no hay sentido, porque no entiendo la necesidad de que sigas tan presente.
Frustrarme porque no lo controlo, porque sos un boomerang que siempre vuelve.
Frustrarme porque estés bien, por ese mismo egoísmo. Por ser tan posesiva de quererte para mí aunque yo no te quiera.
Frustrarme por haber priorizado cosas menos significativas, porque se revirtió la situación y mi karma fue una perra.
Saberte lejano e imposible pero seguirte esperando, odiar todo de vos pero quererlo todo de nuevo.
Haberme rebajado hasta lo insospechado, haberte buscado y haberte perdido.
Saber que representás el mayor "nunca más" de toda mi vida.
Todo eso generás, todo eso sos: mi asunto pendiente, mi mejor recuerdo, mi mejor versión, mi peor error, mi más grande arrepentimiento, mi más increíble frustración. Mi imagen más recurrente, lo más parecido al amor, la encarnación de eso fugaz e inolvidable. El primero, el último. La impotencia y el arrepentimiento, el odio y las ganas de desvincularme, paralelas a las de vincularme de nuevo. El todo y la nada, el deseo de que seas todo de nuevo o de que te conviertas en nada. Imborrable, inmutable, distancia imposible e inconmensurable que es el factor más importante para que hoy seas la última posibilidad, pero la primera prioridad.
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Pero todo eso ya no me toca, es como que se volvió una parte de mí. Cuando busco en mi cabeza y quiero encontrar una persona, es verdad, viene su imagen. Pero solo por eso, por mi masoquismo y mi necesidad de no hundirme en el vacío.
No me deprime, no me afecta. Me gusta escribir del tema, me gusta revivirlo, me gusta traerlo.
Se volvió una costumbre y se sumerge en el olvido, pero ya no hay más dolor.
Hay cosas más importantes.
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