6/28/2011

Está muy salado cómo cuando crecemos terminamos haciendo todo lo que dijimos que no íbamos a hacer. Yo supuestamente nunca iba a tomar, nunca iba a fumar, siempre iba a estudiar. Siempre dije que jamás cagaría a una persona, que es preferible dejar, que nunca perdonaría una infidelidad, que nunca me dejaría usar, que nunca estaría con alguien que no conozco, que nunca me rebajaría en ningún nivel.
Pero en algún punto de la vida me di cuenta que es verdad que los blancos y los negros no existen, que la humanidad está sujeta a una gama de grises, y eso no es una excusa, es simplemente humano. Cagar a alguien no te hace un sorete, empedarte no te hace una borracha, perdonar una infidelidad no te hace una infeliz. Haber odiado a los 9 años lo que sos ahora no quiere decir defraudarte, capaz que es simplemente crecer, aprender que hay mucho más que prejuicios.
No sé, yo pensé que iba a tener siempre mi mentalidad de dos por dos, pero es verdad que todo cambia, algunas veces cambia en secreto, porque no se pueden confesar, todos se harían los que no te entienden, aunque saben perfectamente que también todos tienen sus secretos.
Lo que está mal y lo que está bien se volvió para mí algo mucho más confuso que lo que es la ética universal. Es cada vez más difícil hacer lo que "debería".

1 comentario:

  1. Como dijo tu amigo, el profesor Ezra Fitz, a veces en la vida hay que obviar los hechos que pretendes que se den, y solo afrontar los que te van a suceder. Algo asi, mi ingles no es perfecto como el tuyo, y se que suena mediocre y conformista, pero esperar y planear tanto algo no hace mas que sobrevalorarlo y por lo tanto terminar despreciandolo en el momento que lo conseguis. De chica planeabas ser tu persona ideal, hoy, sos la ideal para quienes tienen la suerte de saber quien sos.

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